¿Una Correa Extractivista A Costa del Buen Vivir?

OPINIÓN
Por Eduardo Soler

El contundente triunfo de Rafael Correa en las elecciones presidenciales de Ecuador se presenta como uno de los ejemplos más interesantes para analizar el curso de los gobiernos progresistas de América Latina. El país se había convertido en una esperanza cuando sancionó la Constitución de Montecristi, la primera que incluyó los Derechos de la Naturaleza en el texto jurídico fundamental de la nación. Sin embargo, el economista ambiental Alberto Acosta, quien fuera el impulsor de esta medida, abandonó el partido gobernante ante los cambios en la política de Correa, y ahora quedó marginalizado en el sistema. ¿Qué hay en el juego de palabras entre "minería" y "minoría"?



¿Cuáles son los cambios que protagoniza la visión política del Presidente reelecto? De otra forma, en realidad puede hablarse más propiamente de un regreso a la continuidad de la mirada economicista que plantea el Crecimiento y el Desarrollo como la única forma posible de éxito de un país. En declaraciones del propio Correa, ante las críticas de los defensores del Buen Vivir: "No a la minería, no a los recursos naturales y de donde sacan los recursos para sacar rápidamente de la pobreza a nuestro pueblo". Y continúa: "seguiremos con una minería responsable. Lo irresponsable es ser mendigo en un saco de oro, con tanta miseria, con tantas necesidades no aprovechar los abundantes recursos naturales".

La cuestión es crítica y no se puede responder simplemente en este artículo, sino que más bien ya se ha fundamentado cuál es la falencia de esta argumentación. Principalmente, que se trata de este modo la continuidad del modelo de "distribución por derrame", en tanto que para "sacar de la pobreza al pueblo", se necesita extraer y extraer recursos naturales. Pero esto tiene por lo menos dos aspectos no considerados. Uno es el bienestar de las futuras generaciones. El otro, el bienestar (el vivir bien) de las comunidades que sufren el avance de la frontera extractivista. Porque cuando la mega-minería o los proyectos petroleros se profundizan, la riqueza se extrae de un territorio para llevarlo a otro.

De esto sí es consciente el Presidente y lo lleva a tomar una postura explícitamente contraria a los pueblo originarios, cuando afirma: "La supuesta participación que es el consentimiento previo, para dar un paso yo soy Presidente electo pero para gobernar tengo que pedirle permiso a cada uno y si dicen no, no se puede hacer nada. Eso, sería el final de la democracia como la conocemos por mayoría". Entonces, es cierto que una Sociedad fundada en el Buen Vivir requiere otra forma de Democracia, más comprometida con las formas de auto-gobierno, de autonomías, de las comunidades, de los diferentes, de las "minorías" que no son las elites, sino los más oprimidos desde la colonización de América.

"Nos ha dado el pueblo una victoria única y no los vamos a defraudar", expresó Correa durante el discurso en el que celebró el triunfo electoral. Hace instantes, en una entrevista a la televisión alemana señaló que para hacer irreversible la revolución ciudadana se necesita cambiar las relaciones de poder, se necesita tener "elites progresistas y modernizantes". En esta visión de los gobiernos actuales de América Latina de que el progreso se consigue a través de continuar con la misión de modernización implica la prosecución de un modelo de Civilización y Barbarie. Hoy esta "Barbarie" está fundada en esa "minoría" ajena a la patria, que pide por su derecho a vivir como quieren vivir, en el Buen Vivir.

La cuestión no es ensalzar este sentido de minoría. Y tampoco se trata de que sólo una minoría es la que se opone a la mega-minería, como ahora busca interpretar Correa del resultado de su victoria electoral. Hay múltiples razones para explicar el voto por la re-elección del gobierno progresista y la mayoría puede encontrarse en la desgracia que ocasionaron los anteriores gobiernos fundamentalistas del mercado. No puede dudarse de una mayor sensibilidad hacia la desigualdad social en el actual Presidente. Entonces, el punto crítico es cómo responder a esta demanda. Cómo extender esta sensibilidad hacia todos los pueblos oprimidos. Cómo hacer realidad el Buen Vivir.

Declaraciones de Alberto Acosta, quien representó a la minoría con 3 por ciento de los votos. "La UP [Unión Plurinacional], felicitamos al pueblo ecuatoriano y agradecemos a las organizaciones que nos apoyaron, aceptamos, como demócratas que somos los resultados de elecciones. Reconocemos al triunfador esperando que signifique hacer realidad el mandato del pueblo ecuatoriano que se pronunció mayoritariamente a favor de la Constitución de Montecristi. Demandamos que el resultado signifique hacer realidad los cambios estructurales esperados por el pueblo ecuatoriano. Nos ratificamos en pedir a la sociedad que se mantenga vigilante que no pierda su poder de organización, y esté pendiente de sus mandatarios. Continuaremos la lucha de recuperar el tejido social. La adversidad que hemos enfrentado en este proceso electoral no detendrá nuestro compromiso con la sociedad ecuatoriana. ¡La lucha continúa, en realidad siempre estará empezando!"

Ver también:
Ecuador y sus contradicciones (abril de 2010).
Alberto Acosta: "Los gobiernos neoliberales y progresistas siguen en la lógica del extractivismo" (junio de 2012)


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