El Plan Nacional de Manejo del Guanaco en Argentina sufrió en el año 2019 grandes cambios que se desprenden de los intereses de una parcialidad de los actores involucrados. En esta breve crónica, se relata acerca de un panorama intrincado donde la historia de conflicto entre los intereses ganaderos hegemónicos y la fauna silvestre configuran un complejo escenario de cara a la sustentabilidad. La tensión entre las propuestas de control poblacional de los animales a través del consumo de su carne con las nuevas alternativas productivas basadas en el aprovechamiento de la lana se encuentra en el centro de las decisiones de manejo.
El guanaco es uno de los animales silvestres más representativos de la Patagonia. Divisar las inconfundibles siluetas de grandes tropillas de estos camélidos fundidas con los filos de los cerros debiera ser una experiencia asegurada para todo aquel visitante de las tierras patagónicas, como lo fue para Charles Darwin hace casi dos siglos atrás. En cada uno de los atributos anatómicos, comportamentales, eco-fisiológicos y genéticos de esta especie se relata una historia maravillosa acerca de la supervivencia, la adaptación y la evolución; a nivel específico, ecosistémico e histórico.
Sin embargo, hoy en día, no siempre es tan simple encontrarse con un grupo de guanacos. Núcleos poblacionales de estos camélidos sólo son detectables en contadas provincias, en parches aislados. De esta manera, es posible detectar un abanico de grandes contrastes poblacionales entre áreas donde el guanaco ha desaparecido localmente, sitios donde se encuentra en densidades muy bajas y campos numerosamente poblados por estos increíbles animales.
Argentina cuenta con un Plan Nacional de Manejo del Guanaco, diagramado en su versión original en el año 2006 a través del consenso y la construcción colectiva de sectores productivos, académicos, así como administraciones nacionales y provinciales. En julio del año 2019, este Plan Nacional de Manejo fue sujeto a sustanciales cambios, pero en esta ocasión la participación de especialistas y del sector científico fue restringida e intencionalmente limitada. En gran parte, esta reciente modificación tiene su origen en la fuerte presión ejercida durante los últimos años por parte del sector ganadero de Santa Cruz.
Entre las modificaciones implementadas, se incluye la caza comercial a gran escala y la propuesta de uso del recurso orientado hacia la comercialización de la carne para consumo humano, tanto para el mercado interno, como para su exportación. Así, actualmente, la legislación nacional y la de algunas provincias de la Patagonia permite la caza con fines comerciales para carne, fibra y también la cacería deportiva. Este fuerte retroceso normativo para la conservación de la especie se ve agudizado por la fuerte presión sobre las poblaciones silvestres ejercida por la caza furtiva, un factor históricamente agravado por la escasa capacidad de control institucional por parte de las autoridades de aplicación provinciales.
Para lograr explicar el interés de algunos sectores ganaderos de la Patagonia en impulsar tales modificaciones al Plan Nacional de Manejo del Guanaco resulta necesario pensar en la matriz productiva hegemónica de la región. Las actividades productivas tradicionales de la Patagonia, como la cría de ganado ovino, configuran una larga historia de conflicto con la fauna nativa. Así, el guanaco es percibido como el principal competidor por las pasturas y recursos del ganado.
Dossier N° 1: "Animales y Salud. Modelo agropecuario y alternativas"
Por Pablo F. Gregorio* & Pablo D. Carmanchahi**
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Grupo de guanacos capturados en una experiencia de esquila en silvestría en la Provincia de Santa Cruz. Foto: Pablo Gregorio |
Desafíos y oportunidades para alcanzar consensos en el uso sustentable de guanacos silvestres en la Patagonia
El guanaco es uno de los animales silvestres más representativos de la Patagonia. Divisar las inconfundibles siluetas de grandes tropillas de estos camélidos fundidas con los filos de los cerros debiera ser una experiencia asegurada para todo aquel visitante de las tierras patagónicas, como lo fue para Charles Darwin hace casi dos siglos atrás. En cada uno de los atributos anatómicos, comportamentales, eco-fisiológicos y genéticos de esta especie se relata una historia maravillosa acerca de la supervivencia, la adaptación y la evolución; a nivel específico, ecosistémico e histórico.
Sin embargo, hoy en día, no siempre es tan simple encontrarse con un grupo de guanacos. Núcleos poblacionales de estos camélidos sólo son detectables en contadas provincias, en parches aislados. De esta manera, es posible detectar un abanico de grandes contrastes poblacionales entre áreas donde el guanaco ha desaparecido localmente, sitios donde se encuentra en densidades muy bajas y campos numerosamente poblados por estos increíbles animales.
Argentina cuenta con un Plan Nacional de Manejo del Guanaco, diagramado en su versión original en el año 2006 a través del consenso y la construcción colectiva de sectores productivos, académicos, así como administraciones nacionales y provinciales. En julio del año 2019, este Plan Nacional de Manejo fue sujeto a sustanciales cambios, pero en esta ocasión la participación de especialistas y del sector científico fue restringida e intencionalmente limitada. En gran parte, esta reciente modificación tiene su origen en la fuerte presión ejercida durante los últimos años por parte del sector ganadero de Santa Cruz.
Entre las modificaciones implementadas, se incluye la caza comercial a gran escala y la propuesta de uso del recurso orientado hacia la comercialización de la carne para consumo humano, tanto para el mercado interno, como para su exportación. Así, actualmente, la legislación nacional y la de algunas provincias de la Patagonia permite la caza con fines comerciales para carne, fibra y también la cacería deportiva. Este fuerte retroceso normativo para la conservación de la especie se ve agudizado por la fuerte presión sobre las poblaciones silvestres ejercida por la caza furtiva, un factor históricamente agravado por la escasa capacidad de control institucional por parte de las autoridades de aplicación provinciales.
“La plaga de la Patagonia”
Para lograr explicar el interés de algunos sectores ganaderos de la Patagonia en impulsar tales modificaciones al Plan Nacional de Manejo del Guanaco resulta necesario pensar en la matriz productiva hegemónica de la región. Las actividades productivas tradicionales de la Patagonia, como la cría de ganado ovino, configuran una larga historia de conflicto con la fauna nativa. Así, el guanaco es percibido como el principal competidor por las pasturas y recursos del ganado.
Esta percepción negativa de la especie no contempla las dimensiones referidas al valor evolutivo, ecológico, histórico y cultural de la especie en los ambientes de la Patagonia. Esta percepción ha originado la categorización del guanaco silvestre como “plaga de la Patagonia”. A esta altura, consideramos que trazar la línea que conecta estas percepciones con la decisión de modificar el Plan Nacional de Manejo serán una tarea simple para el lector.
En términos del desarrollo económico regional, en aquellas zonas donde el nivel de conflicto entre el guanaco y el ganado es crítico, esta modificación que permite la comercialización de la carne podría llegar a pensarse “atractiva” en cuanto a su potencial. Sin embargo, se presentan una serie de aspectos escasamente contemplados que requieren de revisión previa a la hora de pensar en una estrategia genuinamente sustentable. Sólo haremos énfasis en tres aspectos, por su relevancia.
En primera instancia, la erradicación del guanaco no implica una recuperación de los pastizales como se lo enuncia desde el sector ganadero. Las prácticas ganaderas no planificadas y la explotación irracional de los pastizales debido al sobrepastoreo generaron una degradación acelerada del hábitat. En la Patagonia árida, más del 95% de la tierra es propiedad privada y, en su mayor parte, fue convertida a la producción ganadera ovina. Esta diseminación de prácticas tradicionales europeas condujeron a una desertificación severa del hábitat y a la declinación de especies silvestres, como el guanaco, entre otras. La desertificación es el principal problema ambiental de las zonas áridas patagónicas, ya que provoca importantes impactos en la sociedad y su economía.
En segundo lugar, no son completos ni del todo consensuados los estudios poblacionales que den cuenta de las densidades reales y abundancias que permitan llevar adelante un correcto ajuste de modelos predictivos de “cosecha” de los animales. Este conocimiento de línea de base resulta un supuesto fundamental a la hora de proyectar la implementación de estrategias. Además, el actual modelo matemático para establecer cupos de caza y extracción de animales, planteado en la modificación del Plan Nacional, fue fuertemente cuestionado por especialistas en el tema. Ello, por tener características de “control de plaga” y no de aprovechamiento comercial a largo plazo, tal como se pretende promocionar.
Por último, son pocas las evidencias que describan de manera adecuada los aspectos sanitarios de la carne de guanaco silvestre. Son escasos los estudios que avalen su seguridad bromatológica y numerosos los registros de parasitosis. En este sentido, se ha detectado una notable prevalencia de infecciones conocidas como sarcocystiosis de los camélidos sudamericanos, siendo el agente causal el protozoario coccidio Sarcocystis aucheniae. La detección de macroquistes de este parásito es posible mediante una inspección visual luego de la faena, provocando frecuentemente el decomiso de la carne infectada. La sarcocystiosis es una enfermedad parasitaria que constituye una zoonosis tóxica: el consumo de carne infectada cruda, o insuficientemente cocida, produce un cuadro de gastroenteritis que se cursa con náuseas, diarreas, cólicos y escalofríos. Comprender la prevalencia de la sarcocystiosis, y la adecuación de las medidas que garanticen el consumo de una carne segura, está hoy en día lejos de ser una realidad concreta.
Este último aspecto cobra mayor relevancia en el contexto actual, en el que una pandemia nos conduce a una instancia casi forzada de reflexión acerca de cómo nos relacionamos con el consumo de animales silvestres. Se trata de un escenario donde consumo, sustentabilidad, conservación de la biodiversidad, salud y enfermedad entretejen una compleja trama en la que será necesario comenzar a desandar pasos y repensar las prácticas.
Entonces: ¿Cuál podría ser la salida? Constatamos aquí la necesidad de asegurar mecanismos de manejo orientados a la conservación para que el guanaco pueda cumplir sus roles ecológicos, recuperar su valor cultural y contribuir a la implementación de alternativas económicas compatibles con la conservación del hábitat. Es por ello que se propone a la esquila de poblaciones silvestres como una de las posibles formas de manejo. Esto es posible ya que la fibra de estos camélidos posee un gran valor de mercado, considerada como una “fibra preciosa” de las más finas de origen animal
Esta modalidad, planteada en el Plan Nacional de Manejo del Guanaco desde el 2006, propone una alternativa donde la captura, esquila de la fibra y liberación de los animales se deben ajustar, priorizando la evaluación de su sustentabilidad ecológica, su factibilidad económica y el alcance social. En este marco, aunque el guanaco continúa siendo considerado una “plaga” para algunos sectores y aún es perseguido, el alto valor de su fibra en el mercado internacional ha modificado la visión de algunos productores cuyos campos albergan densidades de guanacos relativamente altas. Las iniciativas de captura, esquila y liberación de guanacos comenzaron hacia fines de la década de 1990 y crecieron rápidamente.
Hasta ahora, el manejo de guanacos silvestres en la mayoría de los campos privados de la Patagonia ha seguido la lógica de “invertir poco y ganar mucho”, sin tener en cuenta metodologías de manejo que consideren el concepto de bienestar animal. Sin embargo, también existen experiencias que se desarrollan siguiendo estrictos protocolos de buenas prácticas que se plantean como modelos de manejo a seguir. El interés en autorizar nuevas iniciativas de esta modalidad se está incrementando en Chubut y Santa Cruz. Los gobiernos provinciales intentan regular la actividad. Sin embargo, la capacidad de fiscalizar las operaciones de manejo, la información sobre mortalidad posterior a la captura y las consecuencias sobre la dinámica de las poblaciones bajo manejo es aún escasa y limitada. Esta actividad propone un gran potencial de desarrollo, donde los criterios de ajuste que garanticen la sustentabilidad son el principal desafío.
Este pequeño relato pretende inducir a una reflexión necesaria por parte de los actores directos e indirectos en la toma de decisiones y de las personas en general, como parte de la sociedad que vela por el conservación y la sustentabilidad. Es tiempo de generar nuevas indagaciones acerca de cómo se planifica el manejo de un animal silvestre y nativo. En términos generales, estas indagaciones, criterios, pautas, innovaciones y debates deben tener un carácter continuo así como una multiplicidad de miradas que permitan generar acciones genuinas y orientadas hacia un manejo adaptativo.
En lo particular, tenemos la firme convicción de que es realmente necesario volver a revisar el Plan Nacional de Manejo del Guanaco en Argentina ya que, en definitiva, es la normativa nacional que va a regir la actividad y a definir el destino de las poblaciones de una de las especies emblemáticas de nuestra fauna nativa. Revisión pensada sobre las bases de una sustentabilidad verdadera, donde la sociedad en general, las especies silvestres nativas y los ecosistemas vislumbren un beneficio desde un consenso armónico.
Si esperamos encontrar las pistas hacia una proyección positiva en nuestra relación con los animales silvestres y el uso de los recursos naturales, quizás sea necesario replantear criterios y generar interrogantes. Así podremos allanar el camino hacia una mejor comprensión del vínculo, la lógica del manejo, la conservación y el consumo de especies silvestres.
* Pablo F. Gregorio es Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como profesor en la Universidad Tecnológica Nacional e Investigador Asistente en el Grupo de Investigaciones en Eco-Fisiología de Fauna Silvestre. Instituto Nacional de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (GIEFAS-INIBIOMA-CONICET). Perfil académico.
** Pablo D. Carmanchahi es Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires. Es Investigador Independiente y director del Grupo de Investigaciones en Eco-Fisiología de Fauna Silvestre. Instituto Nacional de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (GIEFAS-INIBIOMA-CONICET). Además, es miembro del Grupo de Especialistas en Camélidos Sudamericanos (GECS). International Union for the Conservation of Nature (IUCN). Perfil académico.
En términos del desarrollo económico regional, en aquellas zonas donde el nivel de conflicto entre el guanaco y el ganado es crítico, esta modificación que permite la comercialización de la carne podría llegar a pensarse “atractiva” en cuanto a su potencial. Sin embargo, se presentan una serie de aspectos escasamente contemplados que requieren de revisión previa a la hora de pensar en una estrategia genuinamente sustentable. Sólo haremos énfasis en tres aspectos, por su relevancia.
En primera instancia, la erradicación del guanaco no implica una recuperación de los pastizales como se lo enuncia desde el sector ganadero. Las prácticas ganaderas no planificadas y la explotación irracional de los pastizales debido al sobrepastoreo generaron una degradación acelerada del hábitat. En la Patagonia árida, más del 95% de la tierra es propiedad privada y, en su mayor parte, fue convertida a la producción ganadera ovina. Esta diseminación de prácticas tradicionales europeas condujeron a una desertificación severa del hábitat y a la declinación de especies silvestres, como el guanaco, entre otras. La desertificación es el principal problema ambiental de las zonas áridas patagónicas, ya que provoca importantes impactos en la sociedad y su economía.
En segundo lugar, no son completos ni del todo consensuados los estudios poblacionales que den cuenta de las densidades reales y abundancias que permitan llevar adelante un correcto ajuste de modelos predictivos de “cosecha” de los animales. Este conocimiento de línea de base resulta un supuesto fundamental a la hora de proyectar la implementación de estrategias. Además, el actual modelo matemático para establecer cupos de caza y extracción de animales, planteado en la modificación del Plan Nacional, fue fuertemente cuestionado por especialistas en el tema. Ello, por tener características de “control de plaga” y no de aprovechamiento comercial a largo plazo, tal como se pretende promocionar.
Por último, son pocas las evidencias que describan de manera adecuada los aspectos sanitarios de la carne de guanaco silvestre. Son escasos los estudios que avalen su seguridad bromatológica y numerosos los registros de parasitosis. En este sentido, se ha detectado una notable prevalencia de infecciones conocidas como sarcocystiosis de los camélidos sudamericanos, siendo el agente causal el protozoario coccidio Sarcocystis aucheniae. La detección de macroquistes de este parásito es posible mediante una inspección visual luego de la faena, provocando frecuentemente el decomiso de la carne infectada. La sarcocystiosis es una enfermedad parasitaria que constituye una zoonosis tóxica: el consumo de carne infectada cruda, o insuficientemente cocida, produce un cuadro de gastroenteritis que se cursa con náuseas, diarreas, cólicos y escalofríos. Comprender la prevalencia de la sarcocystiosis, y la adecuación de las medidas que garanticen el consumo de una carne segura, está hoy en día lejos de ser una realidad concreta.
Este último aspecto cobra mayor relevancia en el contexto actual, en el que una pandemia nos conduce a una instancia casi forzada de reflexión acerca de cómo nos relacionamos con el consumo de animales silvestres. Se trata de un escenario donde consumo, sustentabilidad, conservación de la biodiversidad, salud y enfermedad entretejen una compleja trama en la que será necesario comenzar a desandar pasos y repensar las prácticas.
La esquila, una alternativa compatible con la conservación
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Fibra de guanaco silvestre recién esquilada, en experiencias de manejo en vivo en la Provincia de Santa Cruz. Foto: Pablo Gregorio. |
Entonces: ¿Cuál podría ser la salida? Constatamos aquí la necesidad de asegurar mecanismos de manejo orientados a la conservación para que el guanaco pueda cumplir sus roles ecológicos, recuperar su valor cultural y contribuir a la implementación de alternativas económicas compatibles con la conservación del hábitat. Es por ello que se propone a la esquila de poblaciones silvestres como una de las posibles formas de manejo. Esto es posible ya que la fibra de estos camélidos posee un gran valor de mercado, considerada como una “fibra preciosa” de las más finas de origen animal
Esta modalidad, planteada en el Plan Nacional de Manejo del Guanaco desde el 2006, propone una alternativa donde la captura, esquila de la fibra y liberación de los animales se deben ajustar, priorizando la evaluación de su sustentabilidad ecológica, su factibilidad económica y el alcance social. En este marco, aunque el guanaco continúa siendo considerado una “plaga” para algunos sectores y aún es perseguido, el alto valor de su fibra en el mercado internacional ha modificado la visión de algunos productores cuyos campos albergan densidades de guanacos relativamente altas. Las iniciativas de captura, esquila y liberación de guanacos comenzaron hacia fines de la década de 1990 y crecieron rápidamente.
Hasta ahora, el manejo de guanacos silvestres en la mayoría de los campos privados de la Patagonia ha seguido la lógica de “invertir poco y ganar mucho”, sin tener en cuenta metodologías de manejo que consideren el concepto de bienestar animal. Sin embargo, también existen experiencias que se desarrollan siguiendo estrictos protocolos de buenas prácticas que se plantean como modelos de manejo a seguir. El interés en autorizar nuevas iniciativas de esta modalidad se está incrementando en Chubut y Santa Cruz. Los gobiernos provinciales intentan regular la actividad. Sin embargo, la capacidad de fiscalizar las operaciones de manejo, la información sobre mortalidad posterior a la captura y las consecuencias sobre la dinámica de las poblaciones bajo manejo es aún escasa y limitada. Esta actividad propone un gran potencial de desarrollo, donde los criterios de ajuste que garanticen la sustentabilidad son el principal desafío.
Este pequeño relato pretende inducir a una reflexión necesaria por parte de los actores directos e indirectos en la toma de decisiones y de las personas en general, como parte de la sociedad que vela por el conservación y la sustentabilidad. Es tiempo de generar nuevas indagaciones acerca de cómo se planifica el manejo de un animal silvestre y nativo. En términos generales, estas indagaciones, criterios, pautas, innovaciones y debates deben tener un carácter continuo así como una multiplicidad de miradas que permitan generar acciones genuinas y orientadas hacia un manejo adaptativo.
En lo particular, tenemos la firme convicción de que es realmente necesario volver a revisar el Plan Nacional de Manejo del Guanaco en Argentina ya que, en definitiva, es la normativa nacional que va a regir la actividad y a definir el destino de las poblaciones de una de las especies emblemáticas de nuestra fauna nativa. Revisión pensada sobre las bases de una sustentabilidad verdadera, donde la sociedad en general, las especies silvestres nativas y los ecosistemas vislumbren un beneficio desde un consenso armónico.
Si esperamos encontrar las pistas hacia una proyección positiva en nuestra relación con los animales silvestres y el uso de los recursos naturales, quizás sea necesario replantear criterios y generar interrogantes. Así podremos allanar el camino hacia una mejor comprensión del vínculo, la lógica del manejo, la conservación y el consumo de especies silvestres.
Sobre los autores
* Pablo F. Gregorio es Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como profesor en la Universidad Tecnológica Nacional e Investigador Asistente en el Grupo de Investigaciones en Eco-Fisiología de Fauna Silvestre. Instituto Nacional de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (GIEFAS-INIBIOMA-CONICET). Perfil académico.
** Pablo D. Carmanchahi es Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires. Es Investigador Independiente y director del Grupo de Investigaciones en Eco-Fisiología de Fauna Silvestre. Instituto Nacional de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente (GIEFAS-INIBIOMA-CONICET). Además, es miembro del Grupo de Especialistas en Camélidos Sudamericanos (GECS). International Union for the Conservation of Nature (IUCN). Perfil académico.
Citar este artículo como:
Gregorio, P. y Carmanchahi, P. (2020), "Desafíos y oportunidades para alcanzar consensos en el uso sustentable de guanacos silvestres en la Patagonia", Comunicación Ambiental. Dossier N° 1. "Animales y Salud. Modelo agropecuario y alternativas". Disponible on-line.
Aclaración:
-Los artículos de este dossier n° 1 se irán publicando de aquí en adelante, en la siguiente etiqueta, hasta el mes de octubre.Leer también:
Gregorio, Pablo (2012), "El hombre dentro de la biodiversidad".
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