Artículo Editorial
Durante este mes de silencio público desde ComAmbiental, pero expresando también nuestra voz en la columna del programa radial Té Verde, observamos como la discusión sobre la gestión de residuos sólidos urbanos en la Ciudad de Buenos Aires llegó a un punto de conflictividad que previmos pero no deseamos. También, en los últimos días, la noticia sobre la crisis bursátil acapara la atención mundial.
El movimiento ambientalista, según nuestra opinión, debe seguir con atención esta coyuntura, puesto que si un sistema está en crisis, puede ser la oportunidad para el inicio de otro. Si una noticia de Página 12 informaba sobre la suba en la venta de cajas de seguridad y libros de Marx como síntoma de incertidumbre ante el derrumbe de la economía, también debe instalarse la perspectiva ambiental, y de hecho esto es lo que intenta hacer el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Si bien puede criticarse muchas cuestiones de este organismo, lo cierto es que la superación de este modelo que muestra signos de agotamiento, significa también el fin de la política unilateral de los Estados Unidos. En tiempos de Cambio Climático, es inconcebible que la principal potencia no cumpla con el Protocolo de Kyoto, hecho equiparable a las declaraciones de guerra que desobedecen los acuerdos mundiales.
El deseo explícito o implícito para que la situación se normalice de la mayoría de los líderes de opinión, marca el vacío de ideas de aquellos que critican al sistema capitalista - consumista sin realizar un análisis profundo del mismo. El modo de producción basado en una energía barata pero contaminante, y en una mano de obra barata pero explotada, puede llegar a su hora final si se concibe un proyecto superador.
La oportunidad. Por ello, es el momento de acabar con aquello de que ante la crisis económica hablar de ecología es un lujo indebido. Es el deber del movimiento ambientalista, justamente, mencionar la insustentabilidad de este modelo, no sólo en términos estrictamente físicos como en la capacidad de absorver el carbono, sino en sentido cultural de un modo de concebir la vida y la calidad de vida.
El PNUMA lanzó recientemente la Iniciativa de Economía Verde para llevar a los Mercados Mundiales de Vuelta al Trabajo. Se trata de pasar de la defensiva a la ofensiva, si todavía se duda de que en momentos de crisis no habrá fondos para los problemas ambientales, ahora debe asegurarse de que la crisis solo puede superarse genuinamente si se inicia el camino a un desarrollo sustentable.
“Movilizar y reorientar la economía mundial hacia las inversiones en tecnologías limpias y «naturales» de infraestructuras tales como los bosques y los suelos, es la mejor apuesta por el crecimiento real, la lucha contra el cambio climático y para desencadenar un auge de empleo en la Siglo 21”, es el encabezado de la gacetilla que presenta la Iniciativa.
Ecomía y Sociedad. Desde un enfoque reformista, puede considerarse que la economía verde se abre paso para recibir una nueva ola de inversiones en energías alternativas a los hidrocarburos. Sin embargo, también debe cuidarse cuáles son los nuevos emergentes, entre los agrocombustibles y las centrales nucleares, o la energía solar y eólica; y allí está el papel de la sociedad civil.
Si compartimos el criterio de que “el lucro es el enemigo número uno del ambiente” del profesor Marcel Claude, entonces la reorientación del mercado no es suficiente para visualizar un horizonte de esperanza. Más bien, la llamada responsabilidad social empresarial no puede ser una política corporativa ligada solo a la buena imagen pública, sino una obligación exigida por la sociedad y regulada por el estado.
“El problema es que el lucro siempre se obtiene sobre la base de la explotación. Siempre se trata de obtener una riqueza que está en otro lado. Y las fuentes de esa riqueza son dos: el trabajo de la humanidad y la productividad de los ecosistemas naturales”, aseguró el especialista a Tierraamerica.
Futuro. “La iniciativa de la Economía Verde tiene tres pilares: valoración y fortalecimiento de los servicios de la naturaleza dentro de las cuentas nacionales e internacionales, la generación de empleos a través de empleos verdes y el diseño de políticas, instrumentos y señales del mercado aptas para acelerar la transición hacia una Economía Verde”, menciona el comunicado del PNUMA.
Se trata, hoy más que nunca, de recordar que la crisis, como bien lo relata la sabiduría oriental plasmada en los ideogramas chinos, se conforma de peligro y oportunidad. En las circunstancias actuales, y para las generaciones futuras, el gran peligro sea tal vez no aprovechar esta oportunidad para generar un cambio sociocultural hacia la sustentabilidad.
Durante este mes de silencio público desde ComAmbiental, pero expresando también nuestra voz en la columna del programa radial Té Verde, observamos como la discusión sobre la gestión de residuos sólidos urbanos en la Ciudad de Buenos Aires llegó a un punto de conflictividad que previmos pero no deseamos. También, en los últimos días, la noticia sobre la crisis bursátil acapara la atención mundial.
El movimiento ambientalista, según nuestra opinión, debe seguir con atención esta coyuntura, puesto que si un sistema está en crisis, puede ser la oportunidad para el inicio de otro. Si una noticia de Página 12 informaba sobre la suba en la venta de cajas de seguridad y libros de Marx como síntoma de incertidumbre ante el derrumbe de la economía, también debe instalarse la perspectiva ambiental, y de hecho esto es lo que intenta hacer el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Si bien puede criticarse muchas cuestiones de este organismo, lo cierto es que la superación de este modelo que muestra signos de agotamiento, significa también el fin de la política unilateral de los Estados Unidos. En tiempos de Cambio Climático, es inconcebible que la principal potencia no cumpla con el Protocolo de Kyoto, hecho equiparable a las declaraciones de guerra que desobedecen los acuerdos mundiales.
El deseo explícito o implícito para que la situación se normalice de la mayoría de los líderes de opinión, marca el vacío de ideas de aquellos que critican al sistema capitalista - consumista sin realizar un análisis profundo del mismo. El modo de producción basado en una energía barata pero contaminante, y en una mano de obra barata pero explotada, puede llegar a su hora final si se concibe un proyecto superador.
La oportunidad. Por ello, es el momento de acabar con aquello de que ante la crisis económica hablar de ecología es un lujo indebido. Es el deber del movimiento ambientalista, justamente, mencionar la insustentabilidad de este modelo, no sólo en términos estrictamente físicos como en la capacidad de absorver el carbono, sino en sentido cultural de un modo de concebir la vida y la calidad de vida.
El PNUMA lanzó recientemente la Iniciativa de Economía Verde para llevar a los Mercados Mundiales de Vuelta al Trabajo. Se trata de pasar de la defensiva a la ofensiva, si todavía se duda de que en momentos de crisis no habrá fondos para los problemas ambientales, ahora debe asegurarse de que la crisis solo puede superarse genuinamente si se inicia el camino a un desarrollo sustentable.
“Movilizar y reorientar la economía mundial hacia las inversiones en tecnologías limpias y «naturales» de infraestructuras tales como los bosques y los suelos, es la mejor apuesta por el crecimiento real, la lucha contra el cambio climático y para desencadenar un auge de empleo en la Siglo 21”, es el encabezado de la gacetilla que presenta la Iniciativa.
Ecomía y Sociedad. Desde un enfoque reformista, puede considerarse que la economía verde se abre paso para recibir una nueva ola de inversiones en energías alternativas a los hidrocarburos. Sin embargo, también debe cuidarse cuáles son los nuevos emergentes, entre los agrocombustibles y las centrales nucleares, o la energía solar y eólica; y allí está el papel de la sociedad civil.
Si compartimos el criterio de que “el lucro es el enemigo número uno del ambiente” del profesor Marcel Claude, entonces la reorientación del mercado no es suficiente para visualizar un horizonte de esperanza. Más bien, la llamada responsabilidad social empresarial no puede ser una política corporativa ligada solo a la buena imagen pública, sino una obligación exigida por la sociedad y regulada por el estado.
“El problema es que el lucro siempre se obtiene sobre la base de la explotación. Siempre se trata de obtener una riqueza que está en otro lado. Y las fuentes de esa riqueza son dos: el trabajo de la humanidad y la productividad de los ecosistemas naturales”, aseguró el especialista a Tierraamerica.
Futuro. “La iniciativa de la Economía Verde tiene tres pilares: valoración y fortalecimiento de los servicios de la naturaleza dentro de las cuentas nacionales e internacionales, la generación de empleos a través de empleos verdes y el diseño de políticas, instrumentos y señales del mercado aptas para acelerar la transición hacia una Economía Verde”, menciona el comunicado del PNUMA.
Se trata, hoy más que nunca, de recordar que la crisis, como bien lo relata la sabiduría oriental plasmada en los ideogramas chinos, se conforma de peligro y oportunidad. En las circunstancias actuales, y para las generaciones futuras, el gran peligro sea tal vez no aprovechar esta oportunidad para generar un cambio sociocultural hacia la sustentabilidad.
Comentarios
Te escribo también para invitarte a participar en este nuevo blog para dar a conocer los secretos de la psicología para que todos tengamos una vida mejor.
Ven a ver si te sirve, puedes hacer tus preguntas y hasta contar una experiencia.
Te espero
http://nuestrapsique.blogspot.com
http://nuestrapsique.blogspot.com
Excelente artículo!
Coincido con todo lo que dicen.
Agrego que no es casualidad el hecho de que se desencadene un crisis económica mundial cuando ya estamos atravesando por una crisis climática, energética y alimentaria.
El punto de unión de estas ramas nos va a dar en el modo in-sustentable en que venimos tratando a la Naturaleza desde hace siglos.
Este fin de una era, nos marca -tal vez- el inicio de un cambio en nuestro accionar.
Saludos.
Anahí M. Llanes.