En unos días más, el Estado Nacional realizará su Censo para actualizar el conocimiento de la población -humana- que vive en el país. Sin embargo, poco se sabe de algo muy fundamental para su desarrollo sustentable: ¿Cuál es la biodiversidad real (sobre todo a nivel de especies) que alberga su territorio?
En estos días se dieron dos acontecimientos, uno más positivo que el otro, para resolver esta problemática. El lunes se presentó el Sistema Nacional de Datos Biológicos (SNDB), dependiente del Ministerio de Ciencia de la Nación, que es un primer avance para organizar información sobre las especies. Mientras tanto, ayer no se reunió el quorum suficiente para que la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados analice un proyecto de Ley que busca establecer las Cuentas Patromoniales, justamente para contar con un registro del "capital natural" del país.
Una propuesta para articular el conocimiento científico. Según sus creadores, el SNDB pretende "generar una red nacional de datos unificada de información biológica" y establecer así un vínculo entre la producción de los investigadores y la política ambiental del país. Recordamos que esta había sido una de las recomendaciones centrales del III Congreso Nacional de Conservación de la Biodiversidad.
Para presentar el Portal de Datos Biológicos, se realizó un simposio científico en el que participaron expertos nacionales e internacionales en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Allí fue muy importante la experiencia relatada por especialistas de México, que demuestra que es este tipo de políticas es posible.
Patricia Koleff Osorio, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) de ese país habló acerca del uso de la información sobre la biodiversidad para la gestión ambiental. Para ello, dio como ejemplo que la herramienta sirvió para detectar que los agrotóxicos que eliminan una plaga, al generar alteraciones al ecosistema, muchas veces terminan dañando a los cultivos por efectos colaterales.
De allí, entonces, la importancia de contar con instrumento que permita realizar un seguimiento, georreferenciable, interdisciplinario y actualizado. Asimismo, acotó que alrededor de la mitad de las recomendaciones científicas fueron tenidas en cuenta por la autoridad política. El portal desarrollado por CONABIO integra de manera didáctica, los datos "taxonómicos, ecológicos, cartográficos, bibliográficos, etnobiológicos, de uso y de catálogos sobre recursos naturales y temas afines", tal como persigue el par argentino.
Cabe aclarar que el mérito mexicano data de 1992, siendo la CONABIO una comisión intersecretarial permanente, integrada por representantes de diversos organismos estatales. En comparación, para la Argentina el desafío es grande. No solo consiste en implementar una nueva y única plataforma informática para las diferentes disciplinas, sino que debe superar los recelos de autoría de los propios científicos e investigadores para que permitan compartir la información.
Por su parte, la investigadora Claudia Szumik, del Instituto Superior de Entomología (INSUE) de Tucumán, expresó que muchas veces su trabajo suele ser criticado por estar acotado a una región cuya extensión es similar al de los países europeos. Esta consideración dio una idea de la importancia de contar con un sistema que integre los datos de un país tan basto, a la vez que hace pensar en la dificultad de tomar decisiones ambientales a una escala nacional.
Cuentas Patrimoniales. La diputada nacional Alicia Comelli (Movimiento Popular Neuquino) impulsa un proyecto de Ley de Cuentas Patrimoniales que asegura “el uso ambientalmente adecuado de los recursos naturales". La iniciativa se basa en la metodología del economista Héctor Sejenovich, que propone contar con una herramienta macro-económica para tener un inventario de los activos naturales (agua, fauna, flora y los diversos servicios ambientales de los ecosistemas) para reemplazar el indicador del PBI que solo contabiliza los movimientos monetarios.
Fuentes ligadas a la autora del proyecto señalaron a ComAmbiental que, entre las críticas, "desde la derecha" existe preocupación por el inventario, cuánto tiempo tardaría y qué intereses empresariales podría tocar. Por otro lado, "desde la izquierda" se preguntan por el efecto negativo que traería el hecho de monetarizar la naturaleza.
En respuesta a este argumento, Sejenovich había respondido en un artículo de Tierramerica que ya "la naturaleza está mercantilizada" por el colonialismo. Y sostuvo: "Quienes propiciamos una sociedad donde domine el `ser´ y no el `tener´ no debemos reducir el valor de la naturaleza a un indicador económico conmensurable". Sin embargo, manifestó que "a corto plazo, necesitamos una metodología que permita, al menos, la reproducción sustentable de la vida en nuestra castigada biosfera".
La idea de las Cuentas Patrimoniales se enmarca dentro de la corriente de la Economía Ambiental, que busca incorporar los pasivos ecológicos de los grandes emprendimientos. Por ejemplo, puede parecer que un país realiza un crecimiento explosivo en pocos años, pero si esto se hace a costa de la extracción compulsiva de sus "recursos naturales", no hace más que hipotecar el futuro del país. También, señala la necesidad de tener una economía diversa, no basada en una sola actividad.
Conocer para gestionar. En definitiva, lo que se discute es que no se protege aquello que no se conoce y por lo tanto la Argentina está lejos de poder realizar una conservación adecuada de los bienes naturales que aseguren su desarrollo sustentable. En el caso de la Ley de Glaciares, y antes con la Ley de Bosques, se ordenó la realización de inventarios para tener un registro de estos ambientes fundamentales para el país.
En el Año Internacional de la Biodiversidad, en poco tiempo más se realizará la Convención de la ONU sobre este tema en Japón. La Argentina tiene una deuda pendiente, en donde los pocos datos sobre las especies en peligro son apenas un aspecto puntual. De este modo, tanto el avance del SNDB -para articular el conocimiento científico- como la creación de las Cuentas Patrimoniales -para aplicarlo a las economías regionales- podrían subsanar la falta de esta política pública.
Ver también:
Estudiar la vida para conservar su diversidad (6/9/2008)
El IV Congreso Argentino de Conservación de la Biodiversidad se realizará en Tucumán del 22 al 26 de noviembre.
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El portal es una iniciativa del Ministerio de Ciencia de la Nación. |
En estos días se dieron dos acontecimientos, uno más positivo que el otro, para resolver esta problemática. El lunes se presentó el Sistema Nacional de Datos Biológicos (SNDB), dependiente del Ministerio de Ciencia de la Nación, que es un primer avance para organizar información sobre las especies. Mientras tanto, ayer no se reunió el quorum suficiente para que la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados analice un proyecto de Ley que busca establecer las Cuentas Patromoniales, justamente para contar con un registro del "capital natural" del país.
Una propuesta para articular el conocimiento científico. Según sus creadores, el SNDB pretende "generar una red nacional de datos unificada de información biológica" y establecer así un vínculo entre la producción de los investigadores y la política ambiental del país. Recordamos que esta había sido una de las recomendaciones centrales del III Congreso Nacional de Conservación de la Biodiversidad.
Para presentar el Portal de Datos Biológicos, se realizó un simposio científico en el que participaron expertos nacionales e internacionales en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Allí fue muy importante la experiencia relatada por especialistas de México, que demuestra que es este tipo de políticas es posible.
Patricia Koleff Osorio, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) de ese país habló acerca del uso de la información sobre la biodiversidad para la gestión ambiental. Para ello, dio como ejemplo que la herramienta sirvió para detectar que los agrotóxicos que eliminan una plaga, al generar alteraciones al ecosistema, muchas veces terminan dañando a los cultivos por efectos colaterales.
De allí, entonces, la importancia de contar con instrumento que permita realizar un seguimiento, georreferenciable, interdisciplinario y actualizado. Asimismo, acotó que alrededor de la mitad de las recomendaciones científicas fueron tenidas en cuenta por la autoridad política. El portal desarrollado por CONABIO integra de manera didáctica, los datos "taxonómicos, ecológicos, cartográficos, bibliográficos, etnobiológicos, de uso y de catálogos sobre recursos naturales y temas afines", tal como persigue el par argentino.
Cabe aclarar que el mérito mexicano data de 1992, siendo la CONABIO una comisión intersecretarial permanente, integrada por representantes de diversos organismos estatales. En comparación, para la Argentina el desafío es grande. No solo consiste en implementar una nueva y única plataforma informática para las diferentes disciplinas, sino que debe superar los recelos de autoría de los propios científicos e investigadores para que permitan compartir la información.
Por su parte, la investigadora Claudia Szumik, del Instituto Superior de Entomología (INSUE) de Tucumán, expresó que muchas veces su trabajo suele ser criticado por estar acotado a una región cuya extensión es similar al de los países europeos. Esta consideración dio una idea de la importancia de contar con un sistema que integre los datos de un país tan basto, a la vez que hace pensar en la dificultad de tomar decisiones ambientales a una escala nacional.
Cuentas Patrimoniales. La diputada nacional Alicia Comelli (Movimiento Popular Neuquino) impulsa un proyecto de Ley de Cuentas Patrimoniales que asegura “el uso ambientalmente adecuado de los recursos naturales". La iniciativa se basa en la metodología del economista Héctor Sejenovich, que propone contar con una herramienta macro-económica para tener un inventario de los activos naturales (agua, fauna, flora y los diversos servicios ambientales de los ecosistemas) para reemplazar el indicador del PBI que solo contabiliza los movimientos monetarios.
Fuentes ligadas a la autora del proyecto señalaron a ComAmbiental que, entre las críticas, "desde la derecha" existe preocupación por el inventario, cuánto tiempo tardaría y qué intereses empresariales podría tocar. Por otro lado, "desde la izquierda" se preguntan por el efecto negativo que traería el hecho de monetarizar la naturaleza.
En respuesta a este argumento, Sejenovich había respondido en un artículo de Tierramerica que ya "la naturaleza está mercantilizada" por el colonialismo. Y sostuvo: "Quienes propiciamos una sociedad donde domine el `ser´ y no el `tener´ no debemos reducir el valor de la naturaleza a un indicador económico conmensurable". Sin embargo, manifestó que "a corto plazo, necesitamos una metodología que permita, al menos, la reproducción sustentable de la vida en nuestra castigada biosfera".
La idea de las Cuentas Patrimoniales se enmarca dentro de la corriente de la Economía Ambiental, que busca incorporar los pasivos ecológicos de los grandes emprendimientos. Por ejemplo, puede parecer que un país realiza un crecimiento explosivo en pocos años, pero si esto se hace a costa de la extracción compulsiva de sus "recursos naturales", no hace más que hipotecar el futuro del país. También, señala la necesidad de tener una economía diversa, no basada en una sola actividad.
Conocer para gestionar. En definitiva, lo que se discute es que no se protege aquello que no se conoce y por lo tanto la Argentina está lejos de poder realizar una conservación adecuada de los bienes naturales que aseguren su desarrollo sustentable. En el caso de la Ley de Glaciares, y antes con la Ley de Bosques, se ordenó la realización de inventarios para tener un registro de estos ambientes fundamentales para el país.
En el Año Internacional de la Biodiversidad, en poco tiempo más se realizará la Convención de la ONU sobre este tema en Japón. La Argentina tiene una deuda pendiente, en donde los pocos datos sobre las especies en peligro son apenas un aspecto puntual. De este modo, tanto el avance del SNDB -para articular el conocimiento científico- como la creación de las Cuentas Patrimoniales -para aplicarlo a las economías regionales- podrían subsanar la falta de esta política pública.
Ver también:
Estudiar la vida para conservar su diversidad (6/9/2008)
El IV Congreso Argentino de Conservación de la Biodiversidad se realizará en Tucumán del 22 al 26 de noviembre.
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