Villa Soldati, Pueblos Originarios, y un padre en común

¿Qué tienen en común los hechos ocurridos en Villa Soldati con la lucha de los pueblos campesinos e indígenas por la tenencia de sus tierras y la defensa de su modelo alternativo de producción?

OPINIÓN
Por Analí Lopez Almeyda


"Inmigración descontrolada". La semana pasada el conflicto desatado en Villa Soldati ocupó la atención de todos los medios y la opinión pública. No es una tarea sencilla, al pensar en lo ocurrido, identificar cuál fue el origen de la violencia que se desencadenó y terminó con cuatro muertos y un inesperado trabajo conjunto entre el Gobierno Nacional y el porteño. 

En líneas generales, el foco de atención, de acuerdo a intereses y subjetividades particulares, osciló entre la represión policial, la ocupación ilegal del espacio público, la "inmigración descontrolada", los discursos del Jefe de Gobierno repudiados por algunos y aplaudidos por otros tantos.
Poco se habló en cambio de cómo se llega a ocupar un terreno baldío como el llamado "Parque" Indoamericano, qué es lo que mueve a un grupo de personas a instalarse en esas condiciones. Se habló de punteros, de promesas de vivienda, de todo un montaje político. Sin embargo la pregunta sigue abierta: ¿Quiénes son los que van tras la promesa y el engaño? ¿Iría Macri? ¿Iría Mirtha?

El Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel fue hacia la figura olvidada en todo el periplo político y mediático: "La pobreza lamentablemente está creciendo—dijo en Palabras más, palabras menos de TN—.Cuando uno empieza a ver las periferias, ¿quiénes son los pobres? Campesinos que les quitaron las tierras para plantar soja transgénica, indígenas que les están destruyendo el hábitat ¿Donde va esa gente? ¿Por qué hay pobres? Tenemos que ver esto en profundidad, los pobres no surgen como los hongos".

Los vecinos de Villa Soldati se convirtieron por estos días en emblema de una posición ideológica que los trasciende y es compartida por amplios sectores de la sociedad, probablemente los mismos que ubicaron a Mauricio Macri en el cargo que hoy ocupa. Es la posición que criminaliza la pobreza, el color y determinadas nacionalidades. Bolivianos, peruanos y paraguayos son acusados incansablemente de ladrones, narcotraficantes o cuánto menos, de trabajadores que le quitan trabajo a los argentinos.

Algunas observaciones antes de continuar. El Juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zafaroni, sostuvo en una entrevista para Tiempo Argentino: "Es mentira que haya sobrerrepresentación de extranjeros en nuestras cárceles y en el número de condenados y, menos aún, de bolivianos. Los delincuentes son nuestros, bien nuestros, no lo dude nadie. El porcentaje de extranjeros que tenemos en el país no aumenta, sino que decrece, viene bajando".

Por otro lado, el periodista Horacio Verbitsky escribía en Página 12: "Sin la inmigración producida desde 1950 a la fecha, la Argentina tendría hoy 8,7 por ciento menos de habitantes, su producto interno bruto sería por lo menos 36 por ciento más chico y el producto bruto per cápita 25 por ciento más reducido".


Más allá de estos datos, que echan por tierra el mito del daño que nos produce la inmigración, sigue estando la pobreza. "No les vamos a pagar subsidios para que devuelvan lo que no es de ellos", había sentenciado Macri en una de sus conferencias de prensa. Días más tarde, se lanzaba el plan de viviendas acordado entre el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Con el mismo rumbo, Horacio Rodriguez Larreta anunciaba que se crearía "un plan de créditos blandos, pero que siempre tenga por contrapartida la devolución del dinero por parte de los beneficiarios".


Los de allá, los de acá, y el padre del borrego. La discusión, que se ancló en torno a la inmigración y la xenofobia, parece haber olvidado la situación vivida por los descendientes de las comunidades ancestrales de nuestro territorio. Campesinos y pueblos originarios son arrasados de sus tierras a fuerza de los desalojos y la represión por parte de empresarios y gobiernos.

Más interesado en utilizar los territorios para la expansión sojera que en respetar un modo de vida y un modelo productivo alternativo, el gobierno ostenta índices de crecimiento apuntalados por una lógica extractivista de los recursos naturales, que precisa avanzar sobre los territorios a toda costa.

En conversación con ComAmbiental, el periodista Darío Aranda sostuvo que "El Plan Agroalimentario Nacional, que es un proyecto de 6 años, especula que el país va a aumentar el tonelaje de soja. Y no es que va a ser más productivo: es que va a avanzar sobre nuevos territorios". 


Y agregó: "Todos los países de la región, más o menos progresistas se basan en esto: en el petróleo, en el gas, en el monocultivo, en la minería. Y para seguir sosteniendo esto van a tener que seguir avanzando sobre territorios.  Los indígenas, los campesinos y las asambleas socio ambientales van a ser las primeras víctimas de esto; por el despojo de territorio o por la represión".

¿Por qué hablar de inmigrantes y originarios? De un lado y de otro, lo que se observa no es, como vociferó el Jefe Porteño, la lucha contra la delincuencia, la usurpación o el narcotráfico. Lo que subyace, y lo que parece quedar relegado en la discusión política y mediática, es la pobreza y su criminalización. Es la defensa de la propiedad privada por sobre cualquier otro valor, ya se trate del respeto a la diversidad cultural o de la vida. Es la instrumentación de vastísimos mecanismos políticos para legitimar un poder que se sostiene a costa de la asfixia económica, moral y política a los sectores más relegados de la sociedad, y el silenciamiento sobre los grupos que se benefician con el modelo económico vigente, desde los sectores del agro y la minería, hasta el financiero. 



La opinión pública, todavía lejos de estar influenciada por la comunicación alternativa, sigue respondiendo, como se vio con las violentas reacciones en Villa Soldati, o como contrapartida, con el silencio ante los asesinatos entre los pueblos indígenas, a los intereses que se esconden tras el discurso de la inmigración y la delincuencia.

"La crisis actual avanza hacia un punto en el que o bien nos enfrentaremos con una catástrofe natural o social, o bien, antes o después de esto, los hombres reaccionarán de un modo u otro y tratarán de establecer nuevas formas de vida social que tengan un sentido para ellos. Esto no podemos hacerlo por ellos y en su lugar; ni tampoco podemos decir cómo se podría hacer. Lo único que está a nuestro alcance es destruir los mitos que, más que el dinero y las armas, constituyen el obstáculo más formidable en la vía de una reconstrucción de la sociedad humana".

Cornelius Castoriadis (1980)

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