Hace una semana, la lucha de intereses políticos y económicos daba un giro en la República de la Soja. El Presidente Fernando Lugo, caracterizado por su ambivalencia en relación con los movimientos campesinos, terminó destituido por la presión de la derecha del agronegocio. En esta coyuntura, fortalecer la democracia real es una clave para avanzar contra los intereses corporativos.
Un colectivo de organizaciones, conformada por GRAIN, y otras de Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, México, Costa Rica, Uruguay y Brasil, además de Sobrevivencia de Paraguay, se pronunció esta semana. "Desde la Alianza Biodiversidad condenamos el golpe que ha recibido el rechazo de todo el pueblo paraguayo y denunciamos a las grandes corporaciones del agronegocio con Monsanto y Cargill a la cabeza como responsables, junto a los grandes terratenientes locales y los políticos cómplices", expresaron.
Desde ComAmbiental, ya habíamos publicado también las palabras de CLOC - Vía Campesina: "Es un golpe de estado iniciado por el Parlamento" aliado al "modelo agro exportador". Y habían agregado: "Utilizando la masacre de 11 compañeros y compañeras campesinas en Curuguaty el pasado18 de junio, se planteó una farsa de juicio político al presidente de la República buscando así instaurar otra vez el terrorismo del Estado en Paraguay". El nuevo gobierno desactivó las investigaciones para saber qué pasó realmente en el episodio.
En este sentido, el sociólogo James Petras, denunció que el golpe "es parte de un esfuerzo de los Estados Unidos de recuperar influencia, junto a sus socios oligárquicos en América Latina". Pero a la vez recordó que Lugo "firmó acuerdos con (el expresidentes colombiano Álvaro) Uribe -el peor asesino de la región- para el entrenamiento de fuerzas especiales de represión; firmó acuerdos con el Pentágono para extender las operaciones norteamericanas en América Latina y ha reprimido a los campesinos en los cuatro años que llevaba de gobierno traicionando las promesas que realizó en su campaña electoral".
En una línea similar, para Atilio Borón: "Esa matanza fue una trampa montada por una derecha que desde que Lugo asumiera el poder estaba esperando el momento propicio para acabar con un régimen que, pese a no haber afectado a sus intereses, abría un espacio para la protesta social y la organización popular incompatible con su dominación de clase. A pesar de las advertencias de numerosos aliados dentro y fuera de Paraguay, Lugo no se abocó a la tarea de consolidar la multitudinaria pero heterogénea fuerza social que con gran entusiasmo lo elevara a la presidencia en agosto de 2008".
Un colectivo de organizaciones, conformada por GRAIN, y otras de Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, México, Costa Rica, Uruguay y Brasil, además de Sobrevivencia de Paraguay, se pronunció esta semana. "Desde la Alianza Biodiversidad condenamos el golpe que ha recibido el rechazo de todo el pueblo paraguayo y denunciamos a las grandes corporaciones del agronegocio con Monsanto y Cargill a la cabeza como responsables, junto a los grandes terratenientes locales y los políticos cómplices", expresaron.
En un análisis destacado, un artículo de Rebelión devela los intereses de la trasnacional del agronegocio detrás de la destitución de Lugo. En el medio, la resistencia contra la aprobación de la semilla del algodón transgénico Bollgard BT en Paraguay. La trama: "Monsanto, a través de la Unión de Gremios de Producción, UGP, estrechamente ligada al Grupo Zuccolillo, que publica el diario ABC Color, arremetió contra SENAVE [Servicio de Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas] y su presidente".
El conflicto estaba instalado en el mismo gobierno de Paraguay. Ya que SENAVE se negaba a aprobar una resolución promovida por el Ministerio de Agricultura y Ganadería. Un organismo público dirigido por el liberal Enzo Cardozo, del mismo partido que el actual "presidente" de Paraguay, Federico Franco, y en ese entonces vicepresidente de Lugo. La lucha en el interior del gobierno es una constante de la coyuntura latinoamericana, que en este caso se resolvió con un giro a la derecha. Ahora, el nuevo presidente del organismo, dijo que se abocará a profundizar la biotecnología en la agricultura.
No se trata de hechos aislados, ya que justamente el Grupo Especial de Operaciones, GEO, de la Policía Nacional, fue el que protagonizó la represión en Curuguaty. La tragedia, "que derramó la sangre de 17 compatriotas sobre tierras de reforma agraria solicitadas por campesinos y que habían sido mal adjudicadas a un empresario y político durante la dictadura stronista, fue utilizada como excusa para este montaje político", denunció Sobrevivencia (Amigos de la Tierra Paraguay).
Ahora, diversas movilizaciones se dan en Paraguay, como una de las últimas en la Triple Frontera. En Brasil y Argentina, paradójicamente, habitan con mayor fuerza los intereses del agronegocio. MERCOSUR es hasta ahora el corazón de la República de la Soja.
Argentina, entre la denuncia y Monsanto. El gobierno de Cristina Fernández fue uno de los impulsores de las sanciones políticas al gobierno no democrático de Franco en Paraguay. Sin embargo, la Presidente argentina se mostró justamente en los últimos días en alianza con uno de los motores del golpe institucional. "La inversión de Monsanto es importantísima también y va a ayudar a la concreción de nuestro plan, tanto agroalimentario 20-20 como industrial", anunció hace días en Estados Unidos.
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