Un nuevo concepto crítico fue presentado ayer, en las vísperas de la fiesta pagana de la noche de brujas, por el pensador uruguayo Eduardo Gudynas: el Desarrollo Zombi. "Parece muerto pero siempre revive", explicó, para dar luego claves precisas para analizar la economía del desarrollo que es un impulso autómata en nuestra sociedad. Fue durante la presentación del libro colectivo: "Más allá del Desarrollo", editado por la Fundación Rosa Luxemburgo.
Si bien el término fue inaugurado por el mismo autor el año pasado, fue solamente una mención menor en un texto más amplio. Por su parte, ayer Gudynas expresó ante la sorpresa del público que el imaginario del zombi proviene de Haití. Efectivamente, como puede leerse también en Wikipedia, el zombi "es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se práctica el culto vudú. Se trata de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo". Por ello, se usa para designar "a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de voluntad".
En su presentación magistral, se preciso además que la propia revista Time declaró que "el zombi es el monstruo oficial de la crisis económica". Se refería a las grandes corporaciones que estaban técnicamente en bancarrotas pero sobrevivían gracias al salvataje fiscal. Incluso en la misma publicación surgen otros artículos que hablan del auge del "zombie" como símbolo cultural, superando la imagen de los vampiros, incluyendo una versión zombi de "Orgullo y Prejuicio".
Veamos entonces qué nos dicen estas criaturas del mundo que nos toca vivir.
Si este diagnóstico es preciso del carácter zombi de las pretenciones desarrollistas, en tanto se presentan más allá del debate y se aplican de manera automática, la pregunta entonces podría ser cómo se puede enfrentar a los zombi. Gudynas expresó solamente que siendo parte de nuestro folclore latinoamericano que no sean parte de la resistencia sino del marketing es una mala noticia. Tal vez otras respuestas se encuentren en el libro, disponible en la web, justamente para pensar y no caer en el automatismo zombi.
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Mirar televisión, ¿una práctica zombi? Imagen: Simpsons Especial Halloween. |
Por Eduardo Soler
Si bien el término fue inaugurado por el mismo autor el año pasado, fue solamente una mención menor en un texto más amplio. Por su parte, ayer Gudynas expresó ante la sorpresa del público que el imaginario del zombi proviene de Haití. Efectivamente, como puede leerse también en Wikipedia, el zombi "es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se práctica el culto vudú. Se trata de un muerto resucitado por medios mágicos por un hechicero para convertirlo en su esclavo". Por ello, se usa para designar "a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de voluntad".
En su presentación magistral, se preciso además que la propia revista Time declaró que "el zombi es el monstruo oficial de la crisis económica". Se refería a las grandes corporaciones que estaban técnicamente en bancarrotas pero sobrevivían gracias al salvataje fiscal. Incluso en la misma publicación surgen otros artículos que hablan del auge del "zombie" como símbolo cultural, superando la imagen de los vampiros, incluyendo una versión zombi de "Orgullo y Prejuicio".
Veamos entonces qué nos dicen estas criaturas del mundo que nos toca vivir.
- Si bien la mitología haitiana no lo menciona, la popular idea de los zombi "come cerebros autómatas" tal vez nos dice algo de la subjetividad contemporánea. La figura del consumismo y del "Homero - zombi" frente a la televisión, subsumido por los impulsos publicitarios es una señal. Gudynas manifiesta: "Los zombi siempre tienen hambre, representan la maximización del consumo". El consumismo, como sabemos, es el motor del Desarrollo.
- La idea de comerse cerebros también puede representar, dice el pensador uruguayo, como el desarrollo genera legitimaciones académicas a través de la captación de figuras otrora con formación crítica. Puso como ejemplo un traidor a Jin-Yong Cai, un ejecutivo chino recientemente nombrado director del Banco Mundial, y que tuvo también formación marxista. Tanto derecha como izquierda coinciden en el fundamentalismo del desarrollo.
- El zombi no tiene moral, no es responsable. Drácula y los vampiros planifican sus acciones, es importante para ellos actuar con cierta racionalidad, y por ello podrían juzgarse sus acciones. En el caso de los zombi, la propia personalidad autómata representa una acción que se hace sin voluntad alguna. En ese sentido, no es responsable de sus actos. Simplemente está infectado, o hechizado siguiendo la mitología. El desarrollo tampoco tiene moral, sino que exige sacrificios en su nombre.
Si este diagnóstico es preciso del carácter zombi de las pretenciones desarrollistas, en tanto se presentan más allá del debate y se aplican de manera automática, la pregunta entonces podría ser cómo se puede enfrentar a los zombi. Gudynas expresó solamente que siendo parte de nuestro folclore latinoamericano que no sean parte de la resistencia sino del marketing es una mala noticia. Tal vez otras respuestas se encuentren en el libro, disponible en la web, justamente para pensar y no caer en el automatismo zombi.
Más allá del desarrollo. "El desarrollo es un concepto que en las últimas décadas ha logrado hegemonía, se convirtió prácticamente en un concepto de sentido común. Está simbólicamente ligado a una promesa de bienestar, de felicidad, de calidad de vida; pero al mismo tiempo, reduce esta calidad de vida a parámetros mercantiles de crecimiento económico y consumo" (Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo).
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