Esta mañana la Policía Federal reprimió una protesta de trabajadores de las empresas Emfer y Tatsa, parte del Grupo Cirigliano. Los manifestantes denuncian el vaciamiento de la empresa, en un contexto en que el gobierno nacional promociona la compra de trenes enteros a China. Piden que el Estado intervenga para fomentar una verdadera industria ferroviaria en el país. En medio de negociaciones con los Ministerios de Trabajo y Transporte, la Policía Federal reprimió la protesta para "liberar" la Avenida General Paz.
Mientras hablaban del "caos de tránsito" de todos los días, las cámaras mostraron la represión de la Policía Federal hacia trabajadores que cortaban la avenida General Paz. Se trata de empleados de dos empresas proveedora del sector ferroviario, que pertenece al grupo Cirigliano (ex-dueño de la línea Sarmiento). Estas son las firmas Emfer (Emprendimientos Ferroviarios) y Tecnología Avanzada en Transporte SA (Tatsa).
Los delegados denunciaron que están en juego 500 puestos de trabajo. Si bien incluso desde sectores oficiales se lanzó una versión de que la empresa iba a ser comprada por un grupo chino, el propio Cirigliano expresó que las negociaciones estaban cerradas. Todo esto, en el marco de un gobierno cuya política es comprar trenes enteros traídos desde China, en una perspectiva contraria a generar trabajo mediante la industrialización.
En declaraciones hechas hace semanas a ANRED, el delegado Ezequiel Peralta expresaba: "Estamos reclamando al Estado que se haga cargo de la empresa, que desvincula a Cirigliano y a todo su directorio que operó para el vaciamiento". Y argumentó: "Comprando vagones chinos se salda una parte, momentánea, porque el sistema ferroviario no se está terminando de arreglar. La revolución ferroviaria no es tan así. Un pilar, sería la construcción de vagones en su propio país".
A nivel mediático, se da la situación perfecta para los intereses del sistema. Los medios que sí pueden mostrar el conflicto, lo hacen de una perspectiva que privilegia el tránsito, reduciendo la represión a "incidentes". Por su parte, los periodistas que sí podrían denunciar el carácter estructural de la represión para defender despidos, no lo hacen para defender un gobierno que no admite que haya este tipo de conflictos o se suman al discurso del caos de tránsito.
"Se está terminando de destruir la poca industria que queda de los 90. Si bien con la compra de vagones chinos se solucionó un problema urgente, no hay planes para la fabricación de vagones acá y renovación del sistema ferroviario argentino", manifestó el delegado. Y afirmó que "estamos en condiciones de renovar la industria ferroviaria. Presentamos un proyecto que se podrían hacer entre 100 y 150 vagones por año, con la capacidad actual".
Tal vez a partir de esta genuina recuperación de la industria ferroviaria, se logre un sistema de transporte público, que no haga que la circulación de automóviles sea la prioridad del Estado. En este sentido, también se trata de una política energética, porque los trenes tienen una eficiencia mucho mayor en el uso del combustible. De este modo, mejorar transporte público también es una manera de evitar la explotación del petróleo no convencional.
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La cadena TN mostró en vivo los "incidentes", según informó. |
Mientras hablaban del "caos de tránsito" de todos los días, las cámaras mostraron la represión de la Policía Federal hacia trabajadores que cortaban la avenida General Paz. Se trata de empleados de dos empresas proveedora del sector ferroviario, que pertenece al grupo Cirigliano (ex-dueño de la línea Sarmiento). Estas son las firmas Emfer (Emprendimientos Ferroviarios) y Tecnología Avanzada en Transporte SA (Tatsa).
Los delegados denunciaron que están en juego 500 puestos de trabajo. Si bien incluso desde sectores oficiales se lanzó una versión de que la empresa iba a ser comprada por un grupo chino, el propio Cirigliano expresó que las negociaciones estaban cerradas. Todo esto, en el marco de un gobierno cuya política es comprar trenes enteros traídos desde China, en una perspectiva contraria a generar trabajo mediante la industrialización.
En declaraciones hechas hace semanas a ANRED, el delegado Ezequiel Peralta expresaba: "Estamos reclamando al Estado que se haga cargo de la empresa, que desvincula a Cirigliano y a todo su directorio que operó para el vaciamiento". Y argumentó: "Comprando vagones chinos se salda una parte, momentánea, porque el sistema ferroviario no se está terminando de arreglar. La revolución ferroviaria no es tan así. Un pilar, sería la construcción de vagones en su propio país".
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Imágenes de las protestas anteriores. Foto: ANRED. |
A nivel mediático, se da la situación perfecta para los intereses del sistema. Los medios que sí pueden mostrar el conflicto, lo hacen de una perspectiva que privilegia el tránsito, reduciendo la represión a "incidentes". Por su parte, los periodistas que sí podrían denunciar el carácter estructural de la represión para defender despidos, no lo hacen para defender un gobierno que no admite que haya este tipo de conflictos o se suman al discurso del caos de tránsito.
"Se está terminando de destruir la poca industria que queda de los 90. Si bien con la compra de vagones chinos se solucionó un problema urgente, no hay planes para la fabricación de vagones acá y renovación del sistema ferroviario argentino", manifestó el delegado. Y afirmó que "estamos en condiciones de renovar la industria ferroviaria. Presentamos un proyecto que se podrían hacer entre 100 y 150 vagones por año, con la capacidad actual".
Tal vez a partir de esta genuina recuperación de la industria ferroviaria, se logre un sistema de transporte público, que no haga que la circulación de automóviles sea la prioridad del Estado. En este sentido, también se trata de una política energética, porque los trenes tienen una eficiencia mucho mayor en el uso del combustible. De este modo, mejorar transporte público también es una manera de evitar la explotación del petróleo no convencional.
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