El hambre no es novedad pero sí la forma en que propone combatirla el Centro de Desarrollo Comunitario (CDC) de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA. Esta institución busca profesionalizar la lucha contra el hambre hasta su erradicación, considerando al problema no solo como la escasez de alimentos, sino también como la falta de equidad en el acceso a los recursos naturales, a la capacitación y al derecho soberano de la autodeterminación.
Entre las paradojas del conflicto agrario, el aumento mundial del precio de los alimentos y el debate sobre agrocombustibles y soberanía alimentaria, estudiantes y profesores universitarios de la UBA generan espacios de aprendizaje-servicio como una manera de crecer y ayudar.
Antecedentes
Desde 2004, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA desarrolla actividades comprometidas con los más desfavorecidos, según relató el propio decano Marcelo Miguez. En 2006 comenzó a implementar el Programa de Voluntariado Universitario y actualmente sostiene seis proyectos que permiten la aplicación de conocimientos técnicos para la solución de problemas sociales concretos.
La meta de la Facultad es "formar profesionales confiables, solidarios y con compromiso", recalcó Miguez. También explicó que intenta revertir cierta "falta de criterio social" en este tipo de carreras, a través de reformas tanto en el ámbito curricular como extracurricular.
En 2007, ante la contradicción que supone la existencia de 2.100.000 personas que padecen hambre en la Argentina, rica en recursos naturales y humanos, la comisión directiva de la Facultad decidió crear el Centro de Desarrollo Comunitario, designando como su presidente a Juan Carr -creador de la Red Solidaria y médico veterinario egresado de dicha casa de estudios.
La Nacion citó una frase contundente de Juan Carr: "Nos enseñaron a producir alimentos para los que los pueden comprar, pero el desafío profesional es producir para los que no
pueden hacerlo. En nuestro país, uno de cada cinco argentinos no puede comprar alimentos".
En este sentido, la labor del CDC no debe entenderse como una obra caritativa sino, como expresó Carr en la revista InfoVet nº 100, se trata de una cuestión moral, "un acto de justicia elemental" de los estudiantes y egresados para con la sociedad que les permitió desarrollarse en la universidad pública.
¿Por qué desde Veterinaria?
"Porque el veterinario está con la gente", respondió Miguez a ComAmbiental. Desde el gran animal rural -vacas, caballos, ovejas, etc.- hasta la mascota más pequeña que acompaña a la familia, todos son tratados por el veterinario. En cada consulta, el profesional no solo evalúa el
estado del animal, sino que necesariamente indaga sobre las condiciones ambientales, sanitarias, alimenticias y laborales de la familia que convive o trabaja con esos animales.
Desde esta perspectiva socioambiental compleja, el Centro de Desarrollo Comunitario impulsa enriquecer la tarea de los veterinarios con el aporte articulado de trabajadores sociales, ingenieros agrónomos, psicólogos, médicos y profesionales de otras disciplinas.
Sus líneas de acción se basan en:
-Educación para la inclusión social.
-Contención psicológica.
-Programas de desarrollo de valores: la dignidad, el esfuerzo, el trabajo.
-Economía solidaria.
-Comercio justo.
-Trabajo en red.
La Red Solidaria lleva relevados "471 comedores, hogares, huertas y escuelas, donde se les da de comer a 71.336 personas cada día", publicó Clarín. Junto a esas instituciones, el CDC promueve el trabajo mancomunado con empresas, autoridades gubernamentales, universidades nacionales y medios de comunicación para difundir la problemática y sumar voluntarios.
Conforme al "mapa del hambre", 165.000 menores de seis años están desnutridos y 8 niños mueren por día por desnutrición. Atacar el flagelo no es nada fácil. Carr aclaró que tienen identificadas unas 10.000 familias de las 330.000 que padecen hambre en el país. Por ello, pidió colaboración para llegar a esas personas con hambre, marginadas del sistema (educativo, laboral, social, comercial, cívico) y también a los héroes anónimos que ayudan silenciosamente.
En el mes de septiembre realizarán unas jornadas de Formación de formadores con el interés
de trabajar en capacitación y empoderamiento de las comunidades necesitadas, en lugar del asistencialismo de urgencia.
Aquellos que deseen aportar información, sumarse y participar en el CDC pueden comunicarse a cdc@fvet.uba.ar o al teléfono 011-4524-8374
Entre las paradojas del conflicto agrario, el aumento mundial del precio de los alimentos y el debate sobre agrocombustibles y soberanía alimentaria, estudiantes y profesores universitarios de la UBA generan espacios de aprendizaje-servicio como una manera de crecer y ayudar.
Antecedentes
Desde 2004, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA desarrolla actividades comprometidas con los más desfavorecidos, según relató el propio decano Marcelo Miguez. En 2006 comenzó a implementar el Programa de Voluntariado Universitario y actualmente sostiene seis proyectos que permiten la aplicación de conocimientos técnicos para la solución de problemas sociales concretos.
La meta de la Facultad es "formar profesionales confiables, solidarios y con compromiso", recalcó Miguez. También explicó que intenta revertir cierta "falta de criterio social" en este tipo de carreras, a través de reformas tanto en el ámbito curricular como extracurricular.
En 2007, ante la contradicción que supone la existencia de 2.100.000 personas que padecen hambre en la Argentina, rica en recursos naturales y humanos, la comisión directiva de la Facultad decidió crear el Centro de Desarrollo Comunitario, designando como su presidente a Juan Carr -creador de la Red Solidaria y médico veterinario egresado de dicha casa de estudios.
La Nacion citó una frase contundente de Juan Carr: "Nos enseñaron a producir alimentos para los que los pueden comprar, pero el desafío profesional es producir para los que no
pueden hacerlo. En nuestro país, uno de cada cinco argentinos no puede comprar alimentos".
En este sentido, la labor del CDC no debe entenderse como una obra caritativa sino, como expresó Carr en la revista InfoVet nº 100, se trata de una cuestión moral, "un acto de justicia elemental" de los estudiantes y egresados para con la sociedad que les permitió desarrollarse en la universidad pública.
¿Por qué desde Veterinaria?
"Porque el veterinario está con la gente", respondió Miguez a ComAmbiental. Desde el gran animal rural -vacas, caballos, ovejas, etc.- hasta la mascota más pequeña que acompaña a la familia, todos son tratados por el veterinario. En cada consulta, el profesional no solo evalúa el
estado del animal, sino que necesariamente indaga sobre las condiciones ambientales, sanitarias, alimenticias y laborales de la familia que convive o trabaja con esos animales.
Desde esta perspectiva socioambiental compleja, el Centro de Desarrollo Comunitario impulsa enriquecer la tarea de los veterinarios con el aporte articulado de trabajadores sociales, ingenieros agrónomos, psicólogos, médicos y profesionales de otras disciplinas.
Sus líneas de acción se basan en:
-Educación para la inclusión social.
-Contención psicológica.
-Programas de desarrollo de valores: la dignidad, el esfuerzo, el trabajo.
-Economía solidaria.
-Comercio justo.
-Trabajo en red.
La Red Solidaria lleva relevados "471 comedores, hogares, huertas y escuelas, donde se les da de comer a 71.336 personas cada día", publicó Clarín. Junto a esas instituciones, el CDC promueve el trabajo mancomunado con empresas, autoridades gubernamentales, universidades nacionales y medios de comunicación para difundir la problemática y sumar voluntarios.
Conforme al "mapa del hambre", 165.000 menores de seis años están desnutridos y 8 niños mueren por día por desnutrición. Atacar el flagelo no es nada fácil. Carr aclaró que tienen identificadas unas 10.000 familias de las 330.000 que padecen hambre en el país. Por ello, pidió colaboración para llegar a esas personas con hambre, marginadas del sistema (educativo, laboral, social, comercial, cívico) y también a los héroes anónimos que ayudan silenciosamente.
En el mes de septiembre realizarán unas jornadas de Formación de formadores con el interés
de trabajar en capacitación y empoderamiento de las comunidades necesitadas, en lugar del asistencialismo de urgencia.
Aquellos que deseen aportar información, sumarse y participar en el CDC pueden comunicarse a cdc@fvet.uba.ar o al teléfono 011-4524-8374
Comentarios
Y el hecho de relacionar diferentes problemáticas con el ambiente es una reflexión muy útil para mirar hacia un futuro sustentable -que, si bien es un tanto complicado, con la colaboración de todos lo podemos realizar- donde las generaciones presentes y futuras puedan disfrutar de un mundo más justo.
Saludos y excelente post.
Anahí M. Llanes.
“Construyamos el mapa del Hambre” http://www.fvet.uba.ar/rectorado/centros/cdc/video/MapadelHambre.pdf , en apoyo a Rutas Solidarias, (Dpto. de Transformación de la Realidad- Red Solidaria)
Necesitamos la ayuda de todos. Ver video http://www.fvet.uba.ar/rectorado/centros/video.php
Aquellas personas que sean voluntarios o trabajen en algún centro comunitario, comedor o escuela que presenten casos de pobreza, desnutrición, indigencia, necesidades básicas insatisfechas…la información ayudará a:
Completar el Mapa del Hambre
Detectar estos Centros de Transformación (CT) y tomar contacto con las comunidades
Mostrar dignamente, a través de la comunicación, las características de cada una de estos lugares.
Con esta campaña pretendemos que la sociedad argentina colabore con cada lugar generando estructuras que mantengan esta ayuda en el tiempo, que se traduzcan en mejoras en educación, salud, micro créditos y generación de microemprendimientos productivos.
Pueden aportarse datos en:
rutassolidarias.org.ar/esp/formulario o comunicándose a
cdc@fvet.uba.ar, o registrándose en el Foro "Profesionales contra el Hambre"
Desde aquí pretendemos no solo dibujar un mapa del Hambre, sino también proponer una forma de acercarse a todos aquellos que lo necesitan.
A cada uno de nosotros nos corresponde alguien, un prójimo, alguien necesitado que muchas veces estas más cerca de lo que nosotros nos imaginamos.
Tu ayuda es mucha, juntos es más.